José Saramago
(Azinhaga, 1922 - Tías,
España, 2010) Narrador y ensayista portugués, premio Nobel de Literatura en
1998. Nacido en el seno de una familia de labradores y artesanos, José Saramago
creció en un barrio popular de Lisboa. Su madre, analfabeta, inculcó en él la
sed de saber y le regaló su primer libro. A los quince años abandonó los
estudios por falta de medios y tuvo que ponerse a trabajar de cerrajero.
Posteriormente se desempeñó en
una caja de pensiones y más tarde se dedicó al periodismo, la labor editorial y
la traducción. Colaborador de diversos periódicos y revistas, entre ellos Seara
Nova, fue también codirector del Diario de Noticias en 1975. Se adhirió al
Partido Comunista Portugués, por lo que sufrió censura y persecución durante la
dictadura de Salazar. En 1974 se sumó a la Revolución de los Claveles.
La obra de José Saramago se
caracterizó por interrogar la historia de su país y las motivaciones humanas.
Encontrar las claves por las que un imperio quedó relegado a un segundo plano
respecto al resto de Europa y entender el accionar del hombre fueron sus
preocupaciones centrales. Pero aunque su novelística tiene como eje vertebrador
la realidad de Portugal y su historia, no se trata, sin embargo, de una
narrativa histórica, sino de relatos donde la historia se mezcla con la ficción
y con lo que podría haber sido, siempre a través de la ironía y al servicio de
una aguda conciencia social.
Se dio a conocer en 1947 con Tierra de pecado,
novela de corte realista que no suele incluir en su bibliografía. Después de un
largo período de silencio, en 1966 publicó Los poemas posibles y en 1970
Probablemente alegría, colecciones de poesías en las que, tratando con fina
ironía sobre todo los temas del amor y del erotismo, renovó con vigor el lenguaje
poético tradicional.
Autor de libros de crónicas, de obras teatrales,
del volumen Viaje a Portugal (1981), lo más importante y fecundo de su
producción literaria se inicia con El año 1993 (1975). Saramago se consolidó
sobre todo como narrador de gran rigor estilístico con la novela Manual de
pintura y caligrafia (1976), con los cuentos del volumen Casi un objeto (1978)
y con sus últimas novelas. En Alzado del Suelo (1980) se reveló como un gran
escritor. Es una narración histórica cuyo escenario es el Alentejo, entre 1910
y 1979, y en la que el lenguaje campesino, el humor y el sarcasmo se conjugan
para hablar de la realidad. Con una prosa poética y una técnica narrativa
propia de la tradición oral, trazó un gran fresco de la sociedad alentejana y
dio muestras de haber alcanzado la madurez estilística superando la tradición neorrealista
de la novela rural.
En Memorial del convento
(1981), contando la historia del convento de Mafra, reconstruyó, gracias a un
serio estudio de los documentos, a una hábil dosificación de perspectivas y a
una sabia caracterización de los personajes y del lenguaje, un período
histórico cuyo conocimiento resulta necesario con miras a superar la crisis de
identidad que aflige al portugués de hoy. Su actitud crítica siempre se hace
presente, y así como celebra la belleza de su tierra, señala también el espanto
ante un pueblo "sediento de martirio", que asistía a los autos de fe
y a las corridas de toros en el siglo XVIII, o que se alistaba voluntariamente
en las milicias del gobierno de facto en la década del treinta.
Sus novelas El año de la muerte de Ricardo Reis
(1984) y La balsa de piedra (1986) confirmaron sus grandes dotes de narrador.
En la primera, Saramago convierte en protagonista de su novela a Ricardo Reis,
uno de los heterónimos que empleó en su obra el poeta Fernando Pessoa. Vivo
sólo en la imaginación de su creador, Reis no alcanza a
experimentar las emociones propias de un ser viviente; llega a Lisboa en 1935,
pocos días después del fallecimiento de Pessoa, y se dedica a recorrer la
ciudad y a frecuentar a sus gentes. Dos mujeres, la sencilla Lidia y la
vulnerable Marcenda, conducirán a Reis hasta el límite de sus posibilidades: al
final, prevalecerá su incapacidad para amar. Unas fantásticas conversaciones
con su creador, Pessoa, a quien se permite regresar brevemente al mundo de los
vivos, acabarán por convencerle de su condición de criatura de ficción.
Su obra de los últimos años
incluye novelas, diarios y otras publicaciones, conjunto entre el que deben
citarse Historia del cerco de Lisboa (1989), Todos los nombres (1997) y la obra
teatral In nomine Dei (1993). En El Evangelio según Jesucristo (1991), visión
alternativa de la vida de Jesús de Nazaret, se deja ver el humanismo de
Saramago, enfrentado a cualquier planteamiento dogmático y que resuena siempre
detrás del escepticismo que caracteriza en gran medida su punto de vista. En
Ensayo sobre la ceguera (1995), advirtió sobre "la responsabilidad de
tener ojos cuando otros los perdieron" y, escéptico pero solidario, se
preguntaba si había lugar para la esperanza tras el nuevo milenarismo que la
humanidad estaba viviendo. Cuadernos de Lanzarote (1997) es un libro curioso en
el que, a manera de diario, cuenta la vida cotidiana y reflexiona sobre el ser humano,
el espacio y el tiempo.
En 1998 fue galardonado con el
Premio Nobel de Literatura. En 2000 apareció La caverna, relato de resonancias
platónicas. En 2002 publicó El hombre duplicado, una reflexión sobre la esencia
de la identidad; en 2004, Ensayo sobre la lucidez, que recogió sus reflexiones
sobre la democracia actual. El autor la definió como "una patada, una
muestra de indignación, de protesta", defendiendo la utilidad del voto en
blanco cuando "los gobiernos son comisarios políticos del poder
económico".
En Las intermitencias de la
muerte (2005) Saramago respondía a la pregunta: ¿Qué pasaría si la gente dejase
de morir? Afrontaba así el tema de la muerte a través de una parábola: en un
país imaginario la muerte deja de existir, y todos sus habitantes se convierten
de pronto en inmortales. Posteriormente, aparecieron las novelas Las pequeñas
memorias (2006), un libro autobiográfico en el que regresó al entorno de su
niñez y adolescencia; El viaje del elefante (2008), mezcla de realidad y
ficción sobre el trayecto que un elefante asiático realizó por media Europa
durante el siglo XIX, y Caín (2009), su última novela, en la que el autor
compuso un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento.


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